2/01/2010

Encul arte

Y así eran nuestras noches, y así eran nuestras vidas. Tú me dejabas tu cuerpo y yo el mío, yo sentía la fragilidad de ser mujer, tú sentías la fuerza de ser hombre, y ambos éramos seres completos. Mis prestados pechos saciaban el hambre, mis temporales labios besaban mi boca, mi nuevo coño se hundía en mi cuerpo. Tú notabas una sombra titánica de placer en blanco, y en negro dolor rancio y añejo. Y entonces cometimos un error fatídico, comenzamos a pensar, el miedo nos obligó y guió. Quisiste mas, quise menos, o tal vez fue al revés, o ambas… Nos creímos más listos que el otro, dejamos de trascender las normas humanas, nos volvimos tan humanos que dábamos asco, no nacimos para esto, pero si morimos bastante por ello. Ya no tenías nada que contarme, ya no tenías ganas de escucharme. Éramos enfrentamiento y hostilidad, puro y puto miedo. Ahora los cuerpos ya solo son mentes, y éstas recuerdos divididos, eres ayer, soy hoy, soy yo… Cada vez estas más lejos en mi cuerpo, pronto te enterrare por segunda vez, soy caníbal de nuevo ya.
Adiós ayer, hola Cristian.