10/21/2009

Nuri, Maricarmen y Yolanda

Yo creía que el mundo se había creado para mi, hasta que un día vi las señales de tráfico que habían fuera del coche, entonces comprendí, que esas señales estaban antes que yo, y si el mundo fuese para mi, que sentido tenían antes de mi existencia. Sentí tristeza, y de pronto… llegamos, mi madre me abrazó y me olvide de ello, asumiendo mi pluralidad. Más tarde, me llevaron a la guardería Estela: Me encantaba ese lugar, lo sentía como un premio. Lo llevaban 2 hermanas, me trataban muy bien, me enseñaron a dibujar (sobretodo trucos para hacerlo) y se cantaba con frecuencia. Había unos columpios en el patio, recuerdo uno rojo donde hacia el mono. Guardo buenos recuerdos, hasta en mis sueños de coma, pasé un tiempo en una cama postrado allí. Me hacían hacer un cuaderno con mis dibujos, y un tiempo después de acabar el segundo, una mañana, me hicieron madrugar. Me llevaron a un sitio con varios edificios, una mini ciudad. Yo protestaba y lloraba, pero mi padre, no parecía ceder un pelo, supongo que tendría prisa por ir a trabajar. Me habían dado una cartera con 3 arbolitos, y no tuve más remedio que acudir a primero de párvulos. Los niños se rieron de mí, por tener una cartera de “niña”, y empecé con muy mal pie, aparte que era el nuevo. Yo no sabía leer, y allí parecía la obsesión principal. Recuerdo a la profesora, se llamaba Nuri, es una mujer que nunca he podido olvidar. Nos hacia leer en catalán, pero o yo no la entendía, o pretendía que aprendiéramos por osmosis. Las palabras eran sencillas, solía repetirlas siempre, y hacer combinaciones de monosílabos. Eran símbolos muy extraños, con muchas florituras, creo que habría sido más efectivo empezar por una caligrafía menos cambiante, de editorial. Las palabras solían ser “ou”, “pipa”, “Pep”, a veces en un alarde literario “niu”, “pluja”, jugar” “nubol”, “sol”… Mi mente no sabía asociar un símbolo a un sonido, y este a un significado y más tarde, una imagen. Para mí era más fácil asociar o inventar una acción del maldito “Pep” (Pepe). Me inventaba una frase con esas combinaciones, y a veces acertaba, y otras… me perdía medio patio hasta que me dejaban salir. Tuve varios encuentros con ella, que analizaré un poco para mayor comprensión, como una vez que robé un cambio en un bar (25 pesetas) y perdí la moneda en clase. Según Nuri, un niño no podía poseer dinero, y lo dejó en la mesa. Yo volví a robar mi propio dinero, y acabaron por pillarme. Nuri, en un tono muy desagradable, me dijo que me iban a llevar a la cárcel, para más tarde decirme que me perdonaba, pero otro día vendría la policía a detenerme.
Mis padres, solían estar ocupados con su vida diaria, y el pelo me creció, Nuri decía que parecía un gitano, y cada día me decía que me cortase el pelo. Mi madre, pasaba de llevarme a una peluquería, y un día Nuri amenazó con no dejarme entrar en su clase, que era un gitano (desconocía que era un gitano, pero debería ser una cosa con pelo largo y horrible). Asustado, cogí unas tijeras, y me corté yo mismo el pelo. Creo que mi madre nunca entendió porque lo hice, pero fue a hablar con Nuri, y desaparecieron sus vejaciones.
Nuri era una fumadora compulsiva, y era muy amiga de Mari Carmen, la profesora de guardería, como estaban en clases contiguas se veían con frecuencia, aunque en realidad eran 3, junto con la profesora de música Yolanda. Nuri solía hacernos una especie de siesta obligatoria, donde acabábamos apoyando las cabezas sobre una mesa azul. Cuando ella creía que dormíamos, se sentaba junto con Mari Carmen a fumar como locas. Yo cerraba los ojos, temía a esa mujer, y no quería que tuviera motivos para enfadarse. Su ritual consistía en cruzarse de piernas las 2, cigarrillo en mano, y quejarse de su suerte. Se quejaban asiduamente de los hombres, los cuales creo que odiaban. Es muy curioso, que ninguno de los que estábamos en esa clase, hayamos conseguido fumar (al menos hasta los 16, cuando perdí la pista). A los 12, durante meses intenté engancharme, pero sin resultados, era inmune al efecto de dependencia. Alberto Perez, fue la única excepción, y tenía la manía de apagar sus cigarrillos en la palma de sus manos, algo que ya tiene sentido; aunque fumaba con desgana. Esos recuerdos parece que se asociaron, y aun hoy, me siento mal cuando una mujer enciende un cigarrillo, cruza las piernas y habla de algo negativo o de hombres, tengo fe de que entender este episodio de mi vida va a ayudarme a ser más consciente.
Los cursos fueron pasando, y me libre de Nuri y Mari Carmen, pero Yolanda era una profesora que tendría durante años. Me tenía tirria, o tal vez se la tenía a todos los hombres.
En esa época no poseía empatía, pero ahora entiendo que Nuri y Mari Carmen, eran personas que vivían con odio, eran feas físicamente, y pretendían gustar a los hombres, sin siquiera plantearse que no se gustaban a sí mismas. Yolanda se enamoró de un hombre al que yo admiraba, pero creo que era homosexual. Creo que ninguna tenía vocación de profesora, sino más bien, frustración. Creo que no os tomasteis en serio la gran responsabilidad que es enseñar, y creo poder entender lo dura que fue vuestra vida durante esos años, por mi parte, os disculpo después de 25 años.

1 Comments:

Anonymous marina said...

Tan malas fueron para tener que disculparlas??

La vedad que los profes pueden marcar nuestras vidas, para bien o para mal, eso es inevitable.

Un besote grandote:)

11:20 p. m., octubre 24, 2009  

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