12/12/2017

Corazón Pistola - Amarillo

Miradas grises, ya nadie recordaba cómo eran los ojos ajenos. Las calles estaban llenas de hombres vestidos  de negro y complementados de gafas del mismo color. Las mujeres lucían prendas masculinas, con chaqueta-pantalón. Para igualar el contraste de roles, los hombres también habían perdido su masculinidad, eran estériles la mayoría. Pero aparte de ser algo físico, también se reflejaba en la creatividad hermafrodita de ambos sexos.
Silencio, los hombres solo oían los gritos de sus egos. Sus pensamientos se expresaban como bisagras corroídas dentro de sus cabezas, ya nadie recordaba una sonrisa, o la última vez que se sintió vivo.
Un hombre tropezó con los cordones desatados de su zapato; perdió el equilibrio y su mirada chocó con la sombra de una mujer. Esta sintió vergüenza, siempre la tuvo, ya que su ya que la oscuridad que proyectaba era amarilla. Su miedo se volvió tan fuerte… como un vicio que le dolía… quería mirarle a los ojos… pero tenía tanto miedo… el mundo le enseño que todo que estaba delante de sus ojos era un rival… Quiero mirarte a los ojos… Silencio! No puedes, no debes… Dame un beso que me dure hasta morir…
La mujer puso su mano en su pecho, y no escucho a nada latir. Se extrañó y rebuscó en el interior de Su camisa, pero nada cambió. Asustada, Su mano atravesó la piel, y cogió su corazón. Se lo acercó a la cara; olía a pólvora. Tenía un pequeño mango, y un gatillo.
Empuñó Su corazón, apuntando al hombre, y presionó el gatillo.
Del corazón saltaron chispas de sangre, algo salió disparado,  impacto en el hombre.
Las demás personas lo vieron, y desenfundaron sus corazones, disparándose unos a otros, hasta que solo quedo ella. Caminó por las calles llenas de cadáveres, y se puso a llorar.
Ella: Me acabo de matar a mí misma, y ahora solo quedan mis ganas de matar.
Se colocó el corazón en la sien, y se dispuso a pulsarlo.
Lo hizo.
Silencio.
Su corazón  no quería matarla.
Pasaron años, en los cuales sobrevivió con latas de conserva y agua de lluvia. Hacía años que la civilización había olvidado a entender lo que leía. La humanidad ignoraba que la tierra podía cultivarse. Un día, desesperanzada y con su sombra ya gris, volvió a apuntar su cabeza con el corazón, y este le susurro.
Corazón: ¿Por que?
Ella: Porque ya es tarde.
Corazón: Eso fue lo que os mató, la falsa indiferencia en vuestra esperanza.
Ella: Es tarde.
Corazón: Despierta! Ya!
El hombre apareció en el día y lugar donde empezó todo. Corrió hacia la mujer que apuntaba su corazón pistola.
La besó y la desnudó.
Mujer: ¿Por que?
Hombre con Su corazón latiendo: Porque no hace falta justificar nada. Cuando perdemos la esperanza, nuestra humanidad pierde el miedo a fracasar.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Este creo que también lo has extendido añadiendo un final ¿feliz?
Aunque no estoy segura del todo. Hace tanto que lo leí.
Lo de feliz lo pongo entre interrogaciones porque me parece que ese "feliz" es subjetivo, que depende de como se mire o como sea el estado de ánimo del lector para considerarlo un final inesperadamente feliz o... simplemente un final inesperado sin más.

Arañita.

1:22 p. m., enero 08, 2018  

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