9/14/2009

Placer

Hace un rato estaba masturbándome, me sentía muy excitado y finalmente me consumí. A los segundos de eyaculación, penetraba en mí una sensación de bienestar, placer y corrientes efervescentes en mi columna. Es curioso tener consciencia de que el cerebro funciona como una sociedad consumista, recompensa ciertas acciones y castiga por otras. En realidad es como el tabaco, no es que de placer, es que alivia la necesidad progresiva. Así algunas veces, el orgasmo me permite sentirme en realidad, aunque sea con ayuda de drogas naturales. No siento ninguna necesidad, ni hambre, ni sed, ni afecto ni defecto. Es la proyección de un cuerpo sin un yo controlado, o muy apagado. En mi caso, las recompensas son sencillas, sexo, aprendizaje (comunicación sea propia o externa), ingesta de ciertos alimentos, aceptación, limpieza, recompensas físicas y alguna mas. Las cosas contrarias producen el efecto contrario, y durante el proceso de envejecimiento se van formando costras mentales que llamaré máscaras. Las mascaras son necesarias para el ego, el ego seria un proceso de auto supervivencia. Es el pasado y el futuro juntos, las cosas que nos llevaron y nos llevaran a un destino, necesarias para la auto manipulación del propio cuerpo (el cerebro controla todos los elementos físicos). Al igual que la sociedad consumista, el control es necesario en la supervivencia de la misma como entidad global. El placer es solo un “lo has hecho muy bien” y el “dolor” es una advertencia de que algo está mal y hay que corregirlo. N os movemos en la oscilación de ambos, con un eterno vacio que nos impulsa a la auto mejora para mejorar la auto supervivencia global, ya sea genéticamente o socialmente. Nada de esto está bien o mal, para un objeto falto de consciencia, la neutralidad supuestamente es máxima, a un átomo le da igual, solo cumple la función de existir. Así pues, una vez más conscientes del propio engaño de nuestros cuerpos, podemos empezar a andar por universos de realidades, el placer es una realidad personal, como todas nuestras experiencias. Con voluntad y naturalidad, se pueden ir disolviendo las costras mentales, y saciar el apetito que reside en nosotros, para dejar fluir el placer que siempre fluyo sobre nosotros.

Esta es la entrada número 100, hace un año celebraba la número 50 con un poema que invito a todos a leer.

1 Comments:

Anonymous marina said...

Felicidades por el centenar.

Se necesita mucha voluntad para que se disuelvan algunas costras mentales.

Un beso desde Salamanca.

12:45 a. m., septiembre 18, 2009  

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